miércoles, 9 de marzo de 2016

RESUMEN DEL IX ENCUENTRO DE CREYENTES LGTB DEL SUR DE ESPAÑA

Finalizó tras la comida del domingo, el IX Encuentro de Creyentes LGTB del Sur.
El viernes en la noche os ofrecíamos noticias del comienzo, con la emotiva y acertada carta de José Antonio Pagola.
El sábado lo iniciamos temprano con una hora de meditación mindfulness, buscando silencio y conciencia plena en nuestra relación personal con Dios.
Tras el desayuno, la primera ponencia, "Ser LGTB y creyente en el mundo de hoy... más allá del resentimiento", a cargo de James Alison, teólogo católico, sacerdote, nacido en Londres, autor de varios libros, el más conocido "Una fe más allá del resentimiento. Fragmentos católicos en clave gay", editado por Herder en español.
Tras un breve descanso, una guía de Turismo del Ayuntamiento de Chipiona nos mostró los monumentos más representativos en una paseo cultural.
Después de la comida, la segunda ponencia: "Situación, retos y desafíos de los creyentes LGTB en las distintas Iglesias o religiones", dirigida por José Arregui, teólogo y profesor de teología en la Universidad de Deusto, considerado de la corriente progresista de la Iglesia vasca, franciscano hasta 2010, fecha en que es empujado a dejar el sacerdocio tras un duro enfrentamiento con el obispo Munilla.
Luego de la merienda y un rato de relajación con meditación mindfulness, tuvo lugar una Mesa de Experiencias. El Grupo creyente LGTB Betania, de Bilbao, presentó su experiencia y su trabajo. Es el primer año que participan en el Encuentro, y fue muy interesante conocer todo lo que hacen en su área. 
También se expuso el proyecto Ichthys/Familia, iniciado este año por Ichthys - christian@s lgtbh de Sevilla y la CVX de Sevilla conjuntamente, dirigido a padres, madres y familiares de personas LGTB que precisan atención en clave de pastoral por la diversidad sexual (PADIS). 
Por último se presentó el libro "Y vio Dios que todo era bueno" (And God Saw that it was All very good), que recoge las historias de vida, narradas en primera persona, de 34 personas LGTB católicas repartidas en 13 países europeos. Se trata de una iniciativa del Fórum Europeo de Grupos Cristianos LGTB, asociación ecuménica que reúne a colectivos de todo el continente. Así mismo se hizo una pequeña síntesis de la fundación de la Red Global de Católicos Arco Iris, puesta en marcha el pasado mes de octubre de 2015 en Roma, y de la que formamos parte la Associación Cristiana de Gais i Lesbianes de Catalunya (ACGIL) e Ichthys - christian@s lgtbh de Sevilla, en España, además de Recursos Dette Foundation (Zambia), Dignity (EE.UU.), Dracma (Dracma LGBTI y Dracma padres Group) (Malta), LGBT Católicos Consejo Pastoral de Westminster (Reino Unido), New Ways Ministry (EE.UU.), Nuova Proposta (Italia)
Ökumenische Arbeitsgruppe Homosexuelle und Kirche (Alemania)
Pastoral de la Diversidad Sexual, Padis+ en CVX (Chile) y Wiara i Tęcza (Polonia).
Un descanso y la cena pusieron punto y final a las actividades del día, que algunos alargamos más tarde en el "Picoco" de Chipiona en un rato de fiesta y convivencia.

El domingo, Eucaristía temprano en el Santuario de Regla. Tras el desayuno tuvo lugar la presentación del libro "A donde tú vayas, yo iré", de Renato Lings, teólogo protestante, biblista, autor de otros títulos entre los que destacan “Biblia y homosexualidad, ¿se equivocaron los traductoras?” y “Love lost in Translation: Homosexuality and the Bible”. 
Al finalizar, se hizo lectura de las conclusiones del Encuentro, y enseguida comenzó la celebración ecuménica con la que se clausuraba el Encuentro.

Un regalo de Dios, una oportunidad de formarnos, compartir, orar, un encuentro que recarga las pilas, nos hace sentirnos acompañados en el camino, dispuestas y dispuestos a ser testigos de Jesús en el mundo de hoy.

domingo, 24 de enero de 2016

TESTIMONIO DE ACOMPAÑAMIENTO ICHTHYS CVX FAMILIA

Cada primer miércoles de mes nos reunimos para rezar, compartir y acompañar-NOS. Terminamos con algo de picar y seguimos soñando juntxs.
El pasado 4 de noviembre tuvo lugar la primera reunión de IchthysFamilia, una iniciativa de 
Ichthys  Cristianxs Católicxs Lgtbh de Sevilla junto a CVX de Sevilla.

De CVX estamos participando Mirella, José Antonio y Fátima... Vamos dando pasos en esta Frontera Arcoíris, en este campo de misión que nos llama a dar respuestas. 
Compartimos el testimonio de Josemi que nos cuenta en primera persona su experiencia:
"IchthysFamilia empieza a reunirse. Somos padres y madres católicos, la mayoría con hijas e hijos homosexuales. 
No sabría definir los sentimientos que en esta primera reunión salieron a la luz, ni podría explicar con una sola palabra la manera en la que Dios se hizo presente.
Sólo puedo decir que los tesoros que guardan cada uno de nuestros hijos, cada una de nuestras hijas o familiares lgtb son, en gran medida, fruto del amor que sus padres y sus hermanos, sentimos por ellos.
Seguro que sus vidas fueron, son y serán complicadas por amar de forma diferente, pero en esta primera reunión quedaron plasmados el apoyo, el respeto, la consideración y el amor que sentimos por cada una y por cada uno.
Tal como apunta el papa Francisco, no existe la familia perfecta, pero no hay que tener miedo a la imperfección, a la fragilidad, ni siquiera a los conflictos. Al contrario: hay que aprender a afrontarlos de manera constructiva. Sean estas sabias palabras nuestra guía.
Con el apoyo de Ichthys y CVX recorreremos el camino, totalmente nuevo, emocionante, con actitud de escucha, respeto y servicio."

Josemi forma parte de una familia heterosexual y, junto a su mujer, pertenece a Ichthys Cristianxs Católicxs Lgtbh de Sevilla.
IchthysCVXFamilia es un grupo católico, abierto a padres, madres y familiares de hijas e hijos lgtb, es una propuesta de pastoral familiar, es una experiencia de acompañamiento en la diversidad.
Su objetivo es crear un lugar de acogida, comunicación y oración en el que sea posible compartir experiencias y resolver conflictos.
Si te sientes llamad@ o conoces a alguien que pueda estar interesad@, nuestro punto de contacto es ichthysfamilia@gmail.com

domingo, 17 de enero de 2016

CRÓNICA DE LA JORNADA EMIGRANTE Y REFUGIADO 2016 desde el corazón.

Convierte nuestra agua en vino para Tu fiesta… esta es mi petición después de celebrar la Eucaristía de la Jornada del Emigrante y el Refugiado a la que nos convocaba la delegación diocesana de migraciones de Sevilla, en la basílica del Gran Poder. Otra llamada del Señor a seguir profundizando en una cultura de la hospitalidad, enraizada en el Evangelio de la alegría y la misericordia, invitados a reconocernos como hermanos y hermanas y abrir las puertas de nuestra Iglesia, de nuestra Comunidad y de nuestro corazón.
Convierte nuestra agua en vino porque queremos salir de los espacios de confort, de nuestras seguridades, de nuestras rutinas, de esa vida tan complicada que hemos cargado de tareas  que  a menudo nos conducen a nosotros mismos. Porque no queremos hablar siempre el mismo idioma que nos hace demasiado iguales. No queremos ser de un solo color o, quizá peor, no tener ninguno y caminar escondidos en el gris de una vida sin contraste, sin pasión. Necesitamos un vino que nos haga audaces para mirar, sentir, acoger, dejarnos afectar, compartir y defender.
Convierte nuestra agua en vino para Tu fiesta… La fiesta que has preparado para tus hijos e hijas. La que ha comenzado abriendo las puertas de la Basílica por nuestro pastor, el obispo D. Santiago, al que seguían cantos y bailes africanos invitando a entrar juntos en la Casa del Señor, nuestro creador, nuestro guía y nuestra única verdad. Una fiesta de flauta andina, guitarras y acentos diferentes, en la que Tu palabra se ha escuchado en idiomas diferentes: diversidad de dones y carismas en un solo cuerpo que da gloria a Dios.
Tiene mucho sentido celebrar esta fiesta. Aquí y ahora. En la Europa que se cierra a sus privilegios detrás de fronteras cada vez más inexpugnables e inhumanas, que persigue a quienes son solidarios con hombres, mujeres y niños que se juegan la vida en el mediterráneo oriental y occidental, huyendo de la guerra, la persecución, la pobreza. Nosotros hemos celebrado que queremos dar posada al peregrino, que lo nuestro es compartir porque nada consideramos nuestro, que la diversidad no sólo no nos asusta sino que la deseamos como rostro del Dios en el que creemos.
Tiene mucho sentido que nos hayamos hecho presentes en esta fiesta como CVX en Sevilla, congregada junto a hermanas y hermanos africanos, latinoamericanos, de otros países europeos, para ser signo de esperanza y de paz. Nos confirma en la llamada que hemos sentido y que seguimos firmes en responder. Por la que estoy segura de que damos hoy, especialmente, las gracias al Señor.

Inma Mercado

sábado, 31 de octubre de 2015

TESTIMONIO Mawi Justo desde Senegal


Es difícil elegir una foto representativa de Senegal cuando apenas llevo 3 días, pero me quedo con ésta de momento porque así serán mis atardeceres durante dos meses. Parece el Caribe, pero no lo es. Me encuentro en una tierra llena de secretos que quieren ser descubiertos, como esta imagen en la que lo mejor ya no se ve: la gente. Musulmanes y cristianos que rezan juntos, gente sin nada que te abre las puertas de sus casas, ancianos que te enseñan su lengua en un día aunque seas blanco como la nieve y apenas sepas nada de la vida, saludos como Salam Aleicum que te saben a gloria y que te invitan responder con una reverencia, amigas de 3 días que te regalan por tu cumple una túnica para que te integres de lleno...
Tres días, 29 años y el corazón lleno de gratitud por vuestras palabras que, de algún modo, os hace presentes en este precioso lugar.
Así una no tiene derecho a tener miedo si no hace bien su trabajo, a remangarse!

Mawi Justo. 25 de octubre de 2015.

viernes, 11 de septiembre de 2015

El oasis de Assad. Por Mawi Justo

El odio y el miedo

“Hola, me llamo Siham y soy abuela, madre, esposa y, ante todo, soy frutera. Me crié muy lejos de Europa, de España, de ti. Pero pasé la mayor parte de mi vida viviendo cerca de ti. Quizás no recuerdes a tu vecina, pero seguro que recuerdas la frutería de abajo de tu casa. Quizás no recuerdes mi nombre ni el de mi frutería, pero seguro que recuerdas el sabor de la fruta y de las hortalizas que tu madre y tú comprabais cada semana. Recuerdo bien a tu madre, era una buena mujer. Quizás tú ya no recuerdes con nitidez su rostro, pero yo tengo grabado el olor de su pelo negro cuando entraba en la tienda. Ella era suave y delicada, como pensaba que serían tus modales y tu corazón, como denotaba cuando acariciaba el género y lo observaba. No estaba permitido tocar la comida en mi tienda, pero ella era una excepción. Ella tenía el espíritu de muchas mujeres de mi tierra natal, las cuales analizan minuciosamente el género antes de comprarlo, lo huelen, lo observan y sutilmente lo acarician sin manosearlo en exceso. En mi tierra la gente está en contacto con el agua y la arena, con el árbol y la piedra. En mi tierra la gente mira el desierto de frente, sin titubeos. Por eso, a veces, el sol les ciega y hasta les enloquece. Tu madre me recordaba a mi tierra.
¿Y tú? Me pregunto qué estarás haciendo ahora. No siento curiosidad por ti, sino por lo que la vida hace con gente como tú. Confío en que si no te ha devuelto la faena, lo hará pronto. No te deseo sufrimiento, pero sí te deseo que aprendas como yo aprendí muchas cosas el día que destrozaste mi negocio. En mi pueblo natal hay un dicho: “No respondas a tu enemigo con la venganza, la verdad puede ser menos soportable.”
Quizás tampoco lo recuerdes, pero la frutería de abajo de tu casa era conocida en toda la ciudad. Yo no era consciente entonces, pero cuando tuve que cerrarla, estuve recibiendo cartas y clientes en casa durante todo un año preguntándome qué había pasado con la tienda. Me hablaban de la calidad de mis frutas, del sabor de las hortalizas, de las nuevas recetas que les habían inspirado sus colores y su sabor. Me contaban desde el punto de cocimiento justo que debían alcanzar mis patatas para disfrutar al máximo de su sabor sin que dejaran de ser una unidad compacta y natural, hasta los trucos que habían aprendido para diferenciar con atino el punto de maduración de las frutas más sensibles. Mis clientes habían aprendido. Habían vuelto a ser como los niños de mi pueblo que, como expertos, recorríamos los huertos para inspeccionar qué frutas y hortalizas podían ser recolectadas. No era raro ver por las mañanas a los más pequeños de pie, delante de una mata, muy quietos y concentrados mirándola. Cuánto me alegraba ver a algunos niños del barrio, como tú, haciendo ese mismo gesto al encontraros con  nuevas peras, manzanas, berenjenas o puerros, porque cada producto era diferente allá en mi tienda de abajo.
Quizás nunca miraste el cartel, pero El oasis de Assad se llamaba la frutería de abajo. El día que decidiste robarme todo el género y tirarlo al río me hiciste daño, pero no por la razón que tú crees. Los proveedores comenzaron a tener problemas para hacerme llegar el género, y les rogué que me enviaran un lote más de cada producto antes de que se hiciera imposible el abastecerme. Lo lograron. La frutería de abajo era verdaderamente un oasis dentro de esta ciudad llena de oportunidades de competir y desértica de oportunidades de compartir. A mi frutería venían a comprar personas de toda condición, y eso hacía que nuestro barrio fuera diferente. Todos los comercios se beneficiaron de esa mezcla de color y tradición que como un río bañaba nuestras calles de vida y cubría nuestros agujeros de abandono y corrupción. Y a todos ellos, a mis clientes, yo les debía una explicación. Quería regalársela con la última compra. Con una última visita yo les contaría verdaderamente quién era yo, y por qué ya no volverían a disfrutar del sabor de mi pequeño oasis. Pero no pude, porque de un día para otro decidiste vaciar mi tienda, y ya no hacía falta ninguna explicación. Ya para siempre la frutería de abajo sería recordada porque fue desvalijada por unos jovenzuelos imprudentes, y si ya nunca volvió a abrirse, sería por el temor de la dueña a que volviera a ocurrir. Normal en un barrio como ese. Demasiado había durado el sueño de la frutería de abajo.
Pues bien, tan solo quiero decirte que desde jovencita he sido frutera. Allá en Siria, mi nación, aprendí a amar todo lo que la tierra nos da. Mi origen está en algún rincón cercano al lago de Assad. Mi nombre es Siham, he pasado mi vida siendo tu vecina y la dueña de la frutería de abajo, y ahora me toca regresar. Quiero ver qué ha sido de mi hogar y mis raíces. Sé que destrozaste mi negocio porque no soportabas que acudieran al barrio gente diferente a ti, y lo siento, pero espero que soportes esta verdad. Pues la comida con la que te has alimentado tantos años provenía de un país que en nada se parece al tuyo, y fue recolectada por niños que en nada se parecen a ti. Y mira cómo has crecido…”
No podía leer más. Nunca he olvidado el gesto de esa mujer cuando todo se supo en el barrio. Llevaba años intentando ver mi hazaña como una niñería de juventud, pero no me libraba de la nostalgia que me producía no ver ninguna fruta en el mercado que me invitara a quedarme mirándola, sin más. Siham no lo sabría nunca, pero mi madre antes de morir en el hospital, mientras me agarraba las manos, se acordó del sabor de las cerezas de la frutería de abajo.
Y hay otra cosa que Siham no sabría nunca. Como que trabajo como psicólogo en un centro de acogida para demandantes de asilo. Hoy concretamente, hemos tratado la relación entre el odio y el miedo. Ellos los llaman الكراهية (Al karahia) y الخوف (Al khawf). Me sorprende cómo se parecen estos sustantivos en árabe.
Mawi Justo.

viernes, 28 de agosto de 2015

TESTIMONIO DESDE NADOR

Ana Saenz comparte sus vivencias de este verano en Nador:
Agradecida por tanto bien recibido.
Hace mucho tiempo que trabajo con mujeres en situaciones de marginación y ahora sobre todo mujeres inmigrantes.
A través de las religiosas de Villa Teresita conocí el duro viaje de estas mujeres que son captadas en sus países de origen: Senegal, Camerún, Mali pero sobre todo Nigeria.  
En estos países se viven situaciones de pobreza y las familias envían a sus hijos/hijas a Europa en busca de una vida mejor  y así poder enviar dinero a sus familias que lo están pasando francamente mal.
En el caso de las mujeres nigerianas, son las mafias las que captan a las mujeres y las introducen en estas redes que las traen a Europa. Las familias son engañadas ya que sus hijas no van a buscar un puesto de trabajo sino que ya están destinadas a ejercer la prostitución y, de esta manera, “pagar la deuda que han adquirido”.
El verano pasado hice por primera vez esta experiencia. Estuve de voluntaria con el equipo de la Delegación de Migraciones de la Iglesia Católica de Tánger en Nador. Nuestra tarea era la de conectar con los miles y miles de subsaharianos que esperan en los montes de Nador, ciudad fronteriza con Melilla, escondidos en los montes hasta que se organizan para saltar la valla o pasar en patera hacia las costas españolas. Atendemos primordialmente sus necesidades de salud: las mujeres se quedan embarazadas, abortan, tienen problemas durante el embarazo, los niños tienen infecciones como nuestros niños y los hombres enferman y sobre todo son apaleados por la policía marroquí al intentar saltar la valla y sufren fracturas, y heridas que deben ser atendidas casi siempre en el hospital. Además tienen problemas buco-dentales, como los tenemos todos, y han de ser vistos por un dentista.
Ellos nos llaman y el Equipo va a atenderlos en dos coches todoterreno, cerca de sus asentamientos, y desde allí se les traslada a los Centros de Salud o a las Urgencias del Hospital de Nador para ser atendidos por el Sistema Sanitario marroquí.
Las jornadas son muy intensas ya que intentamos llevarlos desde los distintos asentamientos y luego recogerlos para devolverlos a los campamentos. Además atendemos a los que se quedan ingresados, a las mujeres que han dado a luz o a las que han precisado cesárea. Les acompañamos en el hospital, intentamos informarnos de su evolución hablando con los médicos y se les lleva comida y ropa limpia ya que el hospital de la ciudad tiene muy pocos recursos para toda la población que atiende. Cuando les dan de alta, y antes de que suban de nuevo a los montes, están unos días en seis habitaciones que han sido construidas dentro del recinto de la Delegación - Iglesia en Nador. Allí dos religiosas franciscanas los atienden hasta que están recuperados para volver al monte.
Y mi actividad transcurre entre los viajes al monte, acompañarlos a los Centros de Salud, en el hospital, y en la maternidad con las mujeres y los niños.
Por las tardes, como me quedaba “algo de tiempo”, acudía a la Darhería (una especie de casa de beneficencia a cargo del Estado marroquí)) en la que colaboran dos religiosas Hermanas de la Caridad, donde están “los que nadie quiere”, personas en su mayoría deficientes psíquicos o físicos, que han sido abandonados por sus familias o enviados desde el hospital al alta, donde viven el resto de sus vidas.  Allí nunca sobran manos para darles de comer, asearlos, o simplemente escucharlos, aunque no entiendas su idioma, porque el acompañar a alguien es siempre consolador.
El año pasado volví impactada, herida, sufriente por todo lo que vi. Cuando alguien me preguntaba por cómo me había ido era raro que no me emocionara y en ocasiones se me ponía una bola en la garganta que me impedía hablar. Tardé unos días en poder verbalizar todo lo que había vivido y sentido. Este año he vuelto mejor, más entera, más madura. Las situaciones que he vivido han sido igual de duras que las que me encontré el año pasado pero yo he podido entrenarme para encajar la dureza del sufrimiento de otra manera.
Ahora vuelvo a mi trabajo en Cuidados Paliativos, enriquecida y agradecida para continuar con la tarea de acompañar a las personas en situaciones de sufrimiento en la vida. Creo que esa es la tarea para lo que Dios me quiere y dónde Dios me quiere; en Sevilla o en Nador, en los domicilios, en el monte, o en el hospital…
 “Agradecida por tanto bien recibido”, como diría San Ignacio, para  “en todo amar y servir”.

Ana Saenz, CVX en Sevilla

jueves, 9 de julio de 2015

DESDE EL PUERTO 2015

Desde las Jornadas de Formación de Laicos en el Puerto de Santa María.
 Miembros de CVX Andalucía y Canarias en el Módulo de Análisis de la Realidad, con Juan Antonio Estrada sj y Mª Luz Ortega profesora de ETEA.

Lucas López Pérez sj entrevista a José Jose Antonio Molina Toucedo cvx en Magis Radio. 
Puedes escucharla aquí