domingo, 20 de enero de 2019

Presentación de libros de José Luis Caravias sj

El pasado domingo 13 de enero nos visitó José Luis Caravias sj. Nos presentó dos de sus últimos libros: “Filigranas de la Encarnación” y “Laicos en búsqueda por los caminos de Ignacio”. José Luis es biblista y asistente de la CVX en Paraguay. Fue para nosotros un placer poder llenarnos de la hondura de sus experiencia y cómo ésta queda reflejada en las páginas de sus libros. Algunos de los ejemplares que trajo quedaron en el Centro Arrupe para su venta.




Posteriormente José Luis presidió nuestra Eucaristía comunitaria y posteriormente disfrutamos con él de un ágape al suave sol que nos brindaban los primeros días de invierno. Muy agradecidos a José Luis por su visita.



domingo, 16 de diciembre de 2018

Eucaristía de Navidad y "Pon en forma tu espíritu"


El domingo 16 tuvo lugar el segundo espacio de oración dentro del ciclo “PON EN FORMA TU ESPÍRITU”. Dedicamos un tiempo a la oración de contemplación del nacimiento de Jesús. Este momento lo vivimos como tiempo de oración y simultáneamente como taller para quien no esté tan introducido en los modos de oración que practicamos




Posteriormente celebramos la eucaristía de Navidad del Centro Arrupe. Día de llamada a la Alegría, que continuó con unos aperitivos compartidos en el mismo Centro.




Compartimos ambos momentos con diferentes personas que forman parte del Centro Arrupe.


viernes, 23 de noviembre de 2018

II Encuentro de Ecología (Sector Social de la Compañía de Jesús)



El Sábado 10 de Diciembre estuvimos en Madrid unas 20 personas de diferentes ámbitos y lugares en el II Encuentro de Ecología dentro del Sector Social de la Compañía de Jesús. Tuvimos una mesa de experiencias personales y un tiempo propio para ver en otros y en nosotros el proceso de “conversión ecológica”. Por la tarde, compartimos experiencias sociales e institucionales  (desde granjas escuela  hasta programas en universidades y colegios de primaria-secundaría) que nos dan luces y pistas para caminar hacia un mundo donde el cuidado de lo más frágil sea prioritario para superar la crisis socioambiental que vivimos, pues no es posible separar la opción por los pobres y el cuidado de la creación. Entre otras claves para el futuro se señalaron el promover experiencias de conversión ecológicas que nos hagan ver que lo “ecológico” no es opcional, sino central para un cristiano, así como compartir tantas realidades y buenas prácticas como ya existen o podemos imaginar y todo, desde el gozo, la alegría y la esperanza de que avanzamos hacia una vida más plena.

Manuel S-M

martes, 6 de noviembre de 2018

MI EXPERIENCIA DE EJERCICIOS EN EL PUENTE DE NOVIEMBRE

Después de que el verano pasado hiciera mis primeros Ejercicios de cuatro días en Dos Hermanas organizados por CVX, el puente de Todos los Santos lo hemos pasado en la casa de Ejercicios del Puerto de Santa María nueve personas y dos acompañantes, todos de CVX menos cuatro, que pertenecen a otros entornos ignacianos. La motivación que me llevó a apuntarme a esta tanda era la de adentrarme más intensamente en la Espiritualidad Ignaciana, una vez que en verano viví la experiencia de comunicación con Jesús, aunque inicialmente me costó encontrar el camino.
Empezamos desconectando de los asuntos que dejábamos en Sevilla y haciéndonos conscientes de lo privilegiados que éramos por tener esa oportunidad, tanto por el entorno natural como por disponer de todo exquisitamente preparado por las hermanas que llevan la casa.
Si bien los cuatro días eran de silencio, la verdad es que estuve acompañado de muchas personas de mi vida que las tuve presente, además de nuestro grupo y otro de seminaristas con los que compartimos la casa. La mayoría estábamos en primera semana y nuestros acompañantes Cayetana y Norberto nos llevaron de la mano con cariño, aclarando cada punto para llevar a cabo cada una de las meditaciones o contemplaciones que correspondían.
Se alternaban momentos de lectura y escritura en la habitación con paseos y contacto con la naturaleza que permitían percibir mejor a través de los sentidos. Alguna repetición también hice, a la manera ignaciana. Al final de la jornada, en la misa compartíamos lo que más nos había resonado y, para finalizar, un examen de todo lo experimentado. Al tercer día, ya estaba adaptado y tenía la sensación de poder continuar muchos más.
Destacaría como perlas de lo vivido: El sueño de Dios para mí, los “para” de mi vida, hacerme consciente del pecado estructural, la mirada de amor de Jesús a Pedro, el “rey eternal” y, como conclusión, que Jesús me salva por Amor. El poso que me dejan estos cuatro días es que Jesús está conmigo y que, como dice la parábola de la vid y los sarmientos, tenemos que permanecer unidos en el amor.
Mi agradecimiento a CVX por facilitarnos esta oportunidad, tanto por los medios materiales como por las personas que nos han mimado estos días inolvidables.
Joaquín R (Grupo Esperanza)

ACOMPAÑANDO EJERCICIOS ESPIRITUALES

He llegado a la CVX con edad de ser abuelo, de hecho lo soy, pero he llegado atraído por el estilo de vida que se reflejaba en algunos de mis amigos que ya estaban dentro. Una vida de misión compartida teniendo como base la espiritualidad ignaciana.
En mi época de alumno del colegio Portaceli tuve la suerte de conocer al padre Manuel Prados que me inculcó la espiritualidad ignaciana, pero esa es una historia larga que dejaré para otro momento. Baste decir que aquella relación me dejó el gusanillo dentro.
Ya en la madurez de mi vida, Dios me regaló la oportunidad de hacer ejercicios en la vida ordinaria y aquello supuso un cambio importante, no tanto en mi vida cotidiana, como en mi deseo de seguir a Jesús, de hacer algo por Él, de tomarme la vida de otra manera. Y, como una cosa lleva a la otra, en el centro Arrupe me invitaron a acompañar grupos de Itinerarios de la Experiencia de Dios, para más tarde verme, todavía sin saber cómo, acompañando ejercicios espirituales personalizados.
Acompañar ejercicios implica una fuerte responsabilidad y, por ello, cuesta decidirse al principio. Siempre existe el miedo de si lo sabré hacer o meteré la pata. Básicamente, la misión del acompañante es poner a la criatura en contacto con su Creador. De hecho, san Ignacio pone como único requisito para acompañar ejercicios que el acompañante haya hecho los ejercicios completos previamente. Dicho así, parece simple pero supone esfuerzo, dedicación y, más que nada, mucha confianza en Dios. Ponerse en las manos del Señor teniendo a María como consejera es la mejor receta para un buen acompañamiento.
Acabo de regresar de El Puerto de Santa María donde he sido invitado a acompañar una tanda de ejercicios personalizados organizada por la CVX de Sevilla. Mi amiga, Cayetana Vizcayno, a quien CVX-Sevilla le encargó este año organizar un grupo de acompañantes de ejercicios espirituales, se acordó de mí para incorporarme a ese grupo y para participar en esta primera tanda del curso.
El miedo a acompañar del que hablaba antes se disipa totalmente cuando te metes en faena. Experimentar cómo actúa el Espíritu en el acompañado y lo va transformando, compartir sus sentimientos, sus emociones, sus penas y alegrías, sus dudas, sus consolaciones y desolaciones… Ver como progresa aquel ejercitante que entra sin saber nada de ejercicios o de metodología de la oración y en poco tiempo se entusiasma contemplando con los sentidos, o vivir el asombro de la novedad que encuentra el ejercitante más experimentado al repetir una meditación que creía saber de memoria, son un regalo para el acompañante que solo puede invitarle a agradecer a Dios tanto privilegio. Y… solo han sido cuatro días. Cuatro días de oración intensa para los ejercitantes y de trabajo exhaustivo para los acompañantes: preparando los temas, los puntos, las oraciones comunitarias, los horarios, las entrevistas… Un trabajo que se ve recompensado con creces cuando tienes una tanda tan disciplinada, madura, sensible y agradecida como la que nos ha tocado en esta ocasión. Y, sobre todo, cuando ves salir de los ejercicios a esas personas que has acompañado entusiasmadas y con ganas de repetir.
El curso pasado, mientras hacía el año de acogida en la CVX, los guías de mi grupo me dieron un texto para rezar previo a una de las reuniones. Se titulaba ESTILO DE VIDA. Obviamente se refería al estilo de vida de los miembros de la Comunidad. En un párrafo de ese documento se hace referencia a la Norma General 39a que dice lo siguiente: “39a) Los miembros participan de la vida comunitaria en distintos niveles concéntricos, siendo el de la Comunidad local (también llamado "grupo" o "pequeña comunidad CVX") el más apropiado para continuar comunitariamente la dinámica de vida generada por la experiencia de los Ejercicios Espirituales.”
Ante este párrafo, yo deduje que debía ser condición habitual para los miembros de CVX hacer ejercicios espirituales. Mi sorpresa ha sido encontrar que muchos no los han hecho. No sé cuáles serán los motivos. Sirva este escrito para animar a todos a hacer ejercicios espirituales. Ya se están preparando nuevas tandas para Semana Santa y Verano próximos. Que el Señor nos dé su luz y su gracia para ello.
Norberto A.B. (Grupo Esperanza).

domingo, 14 de octubre de 2018

VI ENCUENTRO ‘ECONOMÍA AL SERVICIO DE LA VIDA’


“Hacia una ecología integral: educación y espiritualidad”

Apúntate aquí a esta jornada única en Sevilla. De la mano de Patxi Álvarez de los Mozos sj y responsables de Bio-Alverde, OIKO crédit o la Red de familias acogedoras.

Será bajo el paraguas de la Encíclica Laudato Si. Sábado 20 de octubre, de 11:30 a 17:30, en el Centro Arrupe Sevilla.

Tenemos el deseo de llevar "un estilo de vida sencillo que exprese nuestra libertad y nuestra solidaridad", y necesitamos animarnos y aprender a hacerlo. 







Servicio gratuito de guardería y almuerzo (5 euros por persona. Gratis para niños/as).

Inscripciones hasta el día 15 de octubre en el siguiente enlace: https://goo.gl/forms/fwbufc9PPAZME3Iq1

miércoles, 8 de agosto de 2018



La conversación espiritual, ¿Por qué no este verano?

“El paseo se fue tornando de rápido y movido a un ritmo acompasado con la respiración que sintonizaba con la densidad que iban tomando las palabras. La noche estaba preciosa y las estrellas brillaban vigilantes, se respiraba mucha paz. No había sido un encuentro demasiado previsto, aunque tampoco casual, habíamos sido compañeros de trabajo muchos años y conocíamos bien nuestras filias y fobias. - Como un amigo habla a otro amigo- sentí. Pasamos de compartir la intensidad de misión, los sueños y los miedos a entrar tímidamente en ese espacio tan poco visitado que es el de compartir nuestros fracasos. Tras un rato de acoger mutuamente lo vivido empezó a desprenderse una luz que de manera suave nos dejó un gusto interno profundo”

El verano es un tiempo en el que el ritmo acelerado en el que vivimos, baja poco a poco, y nos da la oportunidad de viajar a lugares interiores a los que habitualmente nos cuesta entrar en el día a día. En medio de tiempos de ocio y de los “temas” de conversación del verano, surge la posibilidad y se nos ofrece como regalo la oportunidad de una de las herramientas ignacianas más ricas y quizás menos practicada: la conversación espiritual. La conversación espiritual fue una de las prácticas espirituales más usadas por Ignacio en Alcalá, Salamanca y sobre todo en París. Mucho se ha hablado de esas largas noches entre colegiales en Santa Bárbara en las que poco a poco fueron trabando esa amistad profunda. Me imagino como hablaban de los proyectos que tenían cada uno, de sus sueños… algunos ya vieron que querían cruzarlos y hacerlos juntos, a otros como a Javier, les costó más dejarse seducir. A fuego lento y cada uno a su ritmo, pero sin duda que la conversación espiritual tuvo un papel central en lo que años más tarde se cristalizaba en los votos de Montmartre. Ignacio no conversaba de cualquier manera, sabía esperar el momento adecuado en el que había acceso posible para ese diálogo sincero en el que poner toda la persona delante. En la autobiografía cuenta como “solo hablaba de las cosas de Dios acabada la comida” (42). Hace unos años Germán Arana1 alentaba a hacer de la conversación espiritual un instrumento apostólico privilegiado de la compañía. Arana recoge el significado ignaciano del conversar “de hondura de trato, de cierta familiaridad e intimidad”. Y es que no es cualquier conversación – temporal- que diría Ignacio, sino que es aquella que de manera intencionada o no va accediendo a ese lugar de hondura donde habita toda nuestra libertad, querer e interés.

“Hacía calor y nos pusimos debajo de la sombrilla, no veía a su cuñada desde hacía unos meses. ¿Qué tal las niñas? ¿Cómo van en esta etapa adolescente? Es un tiempo muy intenso para ellas, la presión social es fuerte y las veo muy vulnerables. El campo de trabajo ha sido clave, ha venido cantando y más radiante que nunca. Dice que nunca había sentido en un grupo una acogida tan grande por lo que ella es”

Compartir luces, y compartir sombras, preocupaciones nuestras y de los nuestros, y también sueños. Creo que son una de las claves que hacen que nuestras conversaciones pasen de triviales a llegar a lo que de verdad importa. Como hizo con Abraham y Sara, Dios se compromete con nuestros deseos más profundos, con eso más hondo y que con tanta fuerza nos moviliza. Poder conversarlo con otra persona ante la que siento cercanía y cariño es algo tremendamente liberador y me permite desvelar la autenticidad en las decisiones. A mi modo de ver y en lo que voy experimentando, el acento de la conversación espiritual frente al acompañamiento es que la conversación es un tú a tú cercano y directo en el que ambas partes se ponen en juego en una dinámica de compartir honda de lo que va pasando en nuestras vidas, generando un ser amigos y amigas en el Señor de manera más o menos explícita. Algunas claves para esta conversación espiritual en la vida laical podrían ser:

  • En cualquier lugar: En los pasillos de la universidad, en el vagón de tren, o el sofá de Mambré, la conversación espiritual se da y arranca a veces en lugares inexplicables e inverosímiles. Sabemos que hay espacios que ayudan y otros que entorpecen, pero la gracia es así, ¡irrumpe sin avisar! los hombres y mujeres de hoy andamos con tal sed de Dios que cuando se abre una ventanita y hay deseo se da esa conversación que quizás siga otras posteriores -tal vez en un lugar más adecuado- o será un encuentro fortuito pero que por lo significativo es capaz de ser recordado en el día y la hora “recuerdo que era por la tarde y estábamos sentados en ese banco de allí cuando me contó que había decidido dejar el proyecto…”


  • Pero no de cualquier manera: Llegar a esa hondura de la que habla Ignacio puede darse en cualquier lugar, pero no de cualquier manera. Hay ocasiones en las que parece que hay suficiente empatía, escucha activa mutua y acceso a nuestra verdad; y otras en las que hay algo por dentro que nos hace estar atentas y ver que no es el momento o la persona. Frente al “exhibicionismo emocional” en el que nos sumergen las redes sociales, la conversación espiritual se da con cierto temor y temblor. Hablar de las cosas que nos mueven, nos quitan el sueño y nos dan sentido no puede hacerse siempre. Tiene que darse esa longitud de onda común que a veces es difícil incluso con mejores amigas o en la vida de pareja. Cuando se da espontánea y surge como regalo hay que disfrutarla y gustarla, pero cuando queremos abordar algún tema que nos preocupa con nuestros amigos y amigas en el señor, cuidar las condiciones ayuda a que todas las partes puedan crecer por dentro para salir hacia fuera.


  • Recíproca: Como dice José María Rambla2 tenemos muy poco valorada la amistad, y quizás sea lo más valioso que tenemos para ser fieles al seguimiento profundo de nuestra vocación. Necesitamos conversación espiritual a modo de experiencia fraterna, de sororidad en la que poder intercambiar, contrastar y crecer juntas. La vida vivida como misión necesita siempre y en todo momento la palabra de la persona amiga que nos conoce o que nos intuye en lo más profundo. Es un concepto de amistad diferente al que a veces se nos ofrece, es regalado y también que hay saber acogerlo.


  • Aprendida: Hay algo del arte de conversar que se aprende y que tenemos que saber motivar a nuestros jóvenes. Recuerdo las largas tardes de sobremesa de conversación relajada y en momentos profunda. O esas largas noches de verano en las que entre hermanos compartíamos sueños y proyectos. Podían dar las 3 de la mañana sin darnos cuenta. La sabiduría de los mayores y la frescura de los que se inician. Todo cuenta a la hora de ir favoreciendo la entrada en sí que permite hacer el coloquio sincero ante las 3 personas divinas que tanto subraya Ignacio.


  • Abierto a la irrupción de Dios: Por último, creo que hay una invitación a mirar más allá de nuestras fronteras para desvelar y dejarnos sorprender por un nivel de diálogo sincero con otros que lo viven de otra manera, pero ante quienes podemos en la conversación ir encontrando una fuente común. Parientes, vecinos en el bus, personas con las que no comparto la Fe, pero sí la vida... hay una invitación a dejarnos sorprender por cómo lo que nosotros llamamos Dios irrumpe en sus vidas de una manera diferente, sorprendente y a veces sugerente para nosotras “menos ir a la iglesia y más subir al monte” me decía un amigo vasco en proceso de búsqueda. También hay que escuchar el rumor de fuera y dejarse sorprender en la conversación espiritual no solo no prevista, sino con alguien imprevisto.


“Íbamos en el coche de vuelta de un día entero de curso. Después de que ella en el viaje de ida escuchara nuestras gestas, desgastes e ilusiones le hicimos una pregunta: ¿Cómo fue que empezaste a acompañar? Y así como escucharon los compañeros de Emaús ella empezó su relato y durante las más de dos horas de camino ardían nuestros corazones. Nos hizo un gran regalo nos abrió su corazón. No recuerdo lo que dijo ni que fue lo que exactamente pasó, pero sí que había tanta verdad que después de escucharla no quedaba otro remedio que seguir trabajando del lado del Rey Eternal”

Este verano, cada momento puede ser una oportunidad, solo hay que estar disponible y atenta a la Ruah.


Teresa González Pérez CVX Sevilla
Sevilla, 6 de agosto de 2018


1 Arana, G. (2005) “La conversación espiritual un instrumento apostólico privilegiado de la compañía” Revista de espiritualidad ignaciana. Volumen XXVI, I, pp.2-32
2 Ramblas, J.M (2008). El arte de la amistad en Ignacio de Loyola. Cristianismo y Justicia, EIES nº 50