lunes, 26 de diciembre de 2016

V Encuentro de Economía al Servicio de la Vida (I)



El pasado 17 de diciembre pude participar del V Encuentro de Economía al Servicio de la Vida. En este caso el hilo conductor era la encíclica del papa Franciso “Laudato Si ´, sobre el cuidado de la casa común”. Al principio no fue un tema que realmente me llamara mucho la atención; lo ecológico(tal y como yo lo entendía) lo tenía en cuenta y hacía alguna que otra cosilla al respecto como consumidora en mi día a día, pero, desde que entré en la comunidad, procuro no faltar a estos encuentros de ESV. Para mí son un regalo, llamamiento y respuesta a vivir mi seguimiento de Jesús con más coherencia, procurando trasladar sus valores, no solo a mi relación con los hermanos y a intentar estar atenta a los más necesitados de nuestro mundo, sino también, en la medida de lo posible, a mis hábitos de vida y de consumo, para que al menos no favorezcan desigualdad, injusticia, explotación laboral ni el maltrato a la obra creadora de Dios, sino lo contrario (¿no lo haría así Jesús si le tocara vivir ahora en nuestro mundo?). En este sentido, la presentación de José Yruela de la Encíclica (un regalo del papa), me supuso un zarandeo fuerte; sentí el carácter principal y urgente de esa revisión de hábitos. Nuestro Pastor, ha tejido con tanto acierto y claridad la interconexión entre lo ecológico (en sentido integral) y lo social, que ya no podemos escurrir el bulto y dejar la “ecología” para los “ecologistas”, sino que como cristianos consumidores y habitantes de esta tierra estamos llamados a pasar por el corazón todo esto y ver las alternativas que están en nuestra mano para fomentar con nuestro grano de arena otro tipo de desarrollo en el que, la dignidad a la persona y el cuidado del otro y de la “casa común” sean principales, viviendo el principio de justicia, también entre las generaciones , y el principio del bien común. Como nos recordaba nuestro querido Manolo (que vino a presentarnos con tanto cariño y detalle el maravilloso proyecto de Bioalverde de Cáritas) tenemos un poder mucho mayor como consumidores, que como votantes de nuestros representantes políticos. Con los números y estudios de que disponen, nos mostraba cómo nuestra manera de consumir tiene una incidencia mucho más directa de lo que pensamos en cuanto a fomentar unos modelos de desarrollo u otros. El encuentro fue un regalo en el compartir y dio mucho de sí. En esencia se recogieron nuestros sentires y deseos de ese día en el manifiesto final que ofrecimos al Señor en la Eucaristía. Muy agradecida a Dios por todo y por tod@s.

“No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y al mismo tiempo para cuidar la naturaleza” (n.139 Laudato Si ´, sobre el cuidado de la casa común) Papa Francisco.

Rocío C. Álvarez

sábado, 24 de diciembre de 2016

De repente en Adviento


El pasado sábado 18 de diciembre, celebramos la eucaristía comunitaria de CVX-Sevilla. Fue la eucaristía del “de repente”. En la Palabra de Dios de repente “resultó que María esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo”. Dimos gracias por el nacimiento de repente de Pedro y Andrés. De repente había venido Adrián, sobrinón de Armel, a visitarnos para dar gracias a Dios y a nosotros por la ayuda recibida para buscar una vida mejor. Y al final, y casi de repente, nuestro presidente Eduardo Ibáñez y Loli Lepina hicieron entrega de los principios generales a Luisa Melero, del grupo Rutilio, tras finalizar su etapa de acogida y unirse a la comunidad.

En fin, tarde cargada de sorpresas con mucha vida compartida. Suerte que después tuvimos un ratito que compartir con unas viandas para digerir todo lo vivido.


Javi F.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Hoy es un jueves cualquiera a mediados de un mes de otoño. Termino de batir el último yogur natural que añado deprisa a la macedonia de frutas y salgo corriendo para cenar en Casa Mambré. Empecé a ir allí hace unos meses. Al principio, con curiosidad y pensando que mi presencia allí podría ayudar algo. Casi obligado por lo que creía mi consciencia o quizás por algún prototipo prefabricado desde fuera de mí. No iba todos los días, sólo cuando podía. Y casi sin darme cuenta estas cenas van cambiando. Ahora que mis amigos más antiguos van teniendo vidas más ocupadas entre semana, busco nuevas personas con las que estar. Y voy sintiendo necesidad de estar con estos nuevos amigos de Casa Mambré. De preguntarles, pero también de contarles yo mis alegrías y preocupaciones. A veces no puedo ir   y me siento igual de bien o de mal que cuando quedaba con la pandilla del gimnasio o con la del trabajo. Todo empieza a fluir con cierta naturalidad. Y de repente un día me doy cuenta de me están acogiendo. Como en la canción de Luis Guitarra.

¿Quién libera a quién del sufrimiento?
¿Quién acoge a quién en esta casa?
¿Quién llena de luz cada momento?
¿Quién le da sentido a la Palabra?

Y ahora a lo mejor pegaba poner aquí un selfie de todos juntos riendo, pero no me apetece. No cuelgo fotos cada vez que ceno o almuerzo con mis amigos de siempre. ¿Por qué lo iba a hacer ahora?

Javi Ferrer

jueves, 22 de septiembre de 2016

VISITA DE NUESTRO ARZOBISPO A CASA MAMBRÉ

El 19 de septiembre, tuvimos una visita muy especial en Casa Mambré. El pasado julio Fátima Carazo y José Antonio Suffo proponían una frase de Jesús de Nazaret a D. Juan José Asenjo, nuestro arzobispo, cuando preguntaba por el proyecto de hospitalidad de CVX en Sevilla: “Venid y lo veréis”. El aceptó la invitación a compartir cena y velada con las personas que viven en la Casa. Su presencia ha sido regalo del Señor y, como siempre ocurre en Mambré, hemos vivido un momento y un espacio para la acogida, el encuentro y la paz de las cosas sencillas.

D. Juan José recorrió las diferentes estancias de la Casa y se interesó por conocer el proyecto con más profundidad: explicamos los antecedentes de la red de familias acogedoras y el camino recorrido, la colaboración de la Compañía de Jesús mediante la cesión del inmueble, el papel de las organizaciones de apoyo, Cáritas y Claver SJM, y las claves de colaboración, sostenimiento y presencia de toda la Comunidad. Se mostró admirado y contento con la iniciativa y ofreció su apoyo para darla a conocer y tenerla presente en sus oraciones. Valoró también la oportunidad de conocer mejor la Comunidad de Vida Cristina, como movimiento laical ignaciano, y su concreción en la diócesis, y se mostró disponible para acompañar otros momentos comunitarios.

El sentimiento que creo compartimos todos los presentes es de profundo agradecimiento. El clima fue de mucha cercanía y confianza. Hubo un intercambio mutuo de experiencias de vida, de dificultades y deseos en lo cotidiano. Los chicos que viven en Mambré se mostraron ilusionados con la visita, haciendo preguntas, compartiendo sueños y anécdotas que hicieron la velada muy agradable.

D. Juan José nos confesaba que había pensado encontrar un recurso de acogida y se había encontrado una familia, esto nos ha animado y confirmado. Su presencia ha sido también una invitación a fortalecer nuestro sentido de Iglesia, Iglesia en Sevilla, que siente deseos de vivir el Evangelio cada día cerca de los últimos, en el acompañamiento a las personas inmigrantes, para ser sal y luz en el mundo.

Inmaculada Mercado. Coordinadora del Proyecto Mambré- CVX Sevilla.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

DE MAMBRE A NADOR… SOMOS TIERRA DE ACOGIDA.

Desde hace tres años paso parte de mis vacaciones de verano en Nador, una ciudad del norte de Marruecos próxima a la frontera con Melilla, para ayudar “en lo que puedo” al Equipo de la Delegación de Migraciones de la Iglesia Católica de Tánger. Este año podría pensarse que era otro verano más que me disponía  para hacer voluntariado con los inmigrantes subsaharianos que esperan en los montes cercanos a la frontera para pasar a España, bien saltando la valla o bien cruzando en patera hacia la Península. 
Pero no, este verano mi sentir era distinto, pues desde hacía un mes estaba conviviendo con tres subsaharianos (uno de Camerún y dos de Costa de Marfil), en Mambré, en la casa que la Compañía de Jesús nos ha cedido a la Comunidad de CVX de Sevilla. Ellos me habían contado, otras veces he intuido, lo duro que había sido la vida en los montes de  Marruecos hasta pasar a Melilla y en Ceuta. También por el voluntariado que realizo en Villa Teresita conocía lo que las mujeres subsaharianas sufren en estos montes hasta cruzar en barco o en patera a España y luego lo que les espera en la Península hasta terminar de “pagar la deuda” que contraen con las mafias que las traen engañadas, prometiéndoles que aquí van a encontrar un trabajo digno.Pero este verano ha sido diferente porque lo he vivido con el corazón y la mirada en Nador  y las tripas y la cabeza en Mambré, la casa de acogida. 

Como médico he intentado poner mi granito de arena ayudando en la valoración de las personas que malviven escondidas en los bosques, y nos llaman al teléfono de la Delegación de Migraciones  por motivos de salud. Allí trabajan una religiosa Hermana de la Caridad, una Franciscana Misionera y un jesuita. Desde un dolor de muelas, pasando por una diarrea por las condiciones antihigiénicas del agua que beben, hasta una mujer embarazada que se pone de parto, o un niño al que le toca vacunarse según el calendario… sin olvidar los múltiples casos de sarna que hay o problemas respiratorios en personas asmáticas, dolores musculares, articulares por los golpes y caídas que a veces sufren en las largas caminatas que hacen para bajar desde los campamentos a las pequeñas aldeas para recoger algo de comida y agua para seguir viviendo.                                                                                                                                                                     
También he estado en la Darhería, la casa “de los que nadie quiere”, acompañando a personas con discapacidad física y psíquica que no tienen familia o que su familia no los puede atender y son acogidos en esta casa y atendidos, acompañados por personal contratado por el gobierno de Marruecos y dos Hermanas de la Caridad españolas. Allí se les asea, se les da de comer, en ocasiones salen a la calle, los que físicamente pueden, y se les ayuda a vivir lo más dignamente posible a pesar de que, a veces, es escasa la relación que mantienen con lo que les rodea.  

Otro lugar especial, bendecido por Dios y donde me he encontrado con los pequeños y los preferidos del Señor, fue en la Casa de la Solidaridad, casa de acogida también. Seis habitaciones construidas en la parte baja de la Delegación de Migraciones destinadas a albergar a los subsaharianos con problemas de salud que ya no precisan estar hospitalizados pero que, dadas sus condiciones, no pueden volver a los bosques y que son atendidos por Franciscanas Misioneras. A veces son los hombres que se recuperan de sus heridas y fracturas tras intentan saltar la valla y son golpeados por la policía y también las mujeres que han dado a luz o han abortado, muchas veces  por las condiciones de dureza en las que viven. También he visto este año casos de SIDA avanzado, amputaciones por problemas de riego vascular, curas de heridas complicadas.
               
Y finalmente el comedor de los niños de la calle, atendido por la Esclavas de la Virgen Niña lugar de acogida también para niños cuyas familias tienen muchísimos problemas económicos, y en ocasiones estos pequeños piden por las calles, para poder llevar algo de comida a casa. Allí se prepara comida para dos turnos de niños, se les da un pequeño bocadillo para la noche y se pasa un rato con ellos de juegos, canciones y dinámicas que les ayuden a dar un poco de alegría y gozo a sus vidas…

Y todo esto acompañado por la vida en comunidad con otros dos voluntarios: Luisa de Lérida, profesora de primaria y Jorge de Granada, voluntario en Cruz Roja y dedicado a acoger a los subsaharianos que llegan en pateras a las costas de Motril. Y los jesuitas que estaban ahora por allí: Rafa Yuste, el superior de la Comunidad de Nador, Yeison de EE.UU. y  Alberto Ares responsable de la Acción Social de la Compañía de Jesús.Todos compartiendo vida comunitaria y los quehaceres del hogar, movidos por un mismo Espíritu para animar a los inmigrantes de la Casa de la Solidaridad en la recuperación de sus heridas y darles motivos de esperanza, y cada uno desde una perspectiva distinta, compartiendo sentimientos,  que han enriquecido al resto del grupo y que nos han hecho también superar momentos de tristeza y desesperanza ante tanto sufrimiento humano. 

Y todos sintiéndonos tierra de acogida; lugar donde cada uno pone lo que es y deja aún lado lo que tiene, donde no se juzga sino se vive la misericordia y el gozo de ser hijos de Dios, un Dios único (aunque llamado de diferentes formas) que se muestra en los más humildes, los sencillos, los que vienen de fuera, los que nadie quiere y que sale a nuestro encuentro en el día a día, en cada momento y lugar siempre que tengamos una mirada distinta para reconocerlo en los más pequeños… en los preferidos de Dios.  

Y por eso ahora, metida ya en el día a día de mi trabajo, reuniones, voluntariado, vida en Mambré, lo veo como un continuar caminando por la vida en un mismo tiempo, lugar, espacio sin distinción entre lo que es vida familiar, trabajo, acción social sino un implicarse en la vida, de manera algo distinta pensando más en el dar, compartiendo debilidades, sin juzgar porque todos somos frágiles y sintiéndome siempre TIERRA DE ACOGIDA.      


Ana Sáenz de Santa María Rodríguez                               

lunes, 16 de mayo de 2016

MANIFIESTO IV ENCUENTRO ECONOMÍA AL SERVICIO DE LA VIDA: Finanzas alternativas y banca ética



La Comunidad de Vida Cristiana de Sevilla reunida el sábado 14 de mayo ha celebrado su IV Encuentro ESV dedicado a las Finanzas alternativas y la banca ética. De esta manera como Comunidad en camino y cuerpo apostólico al servicio de la Iglesia y del Mundo seguimos apostando por una Economía al servicio de la Vida, que sea un medio y no un fin en sí misma.
Para ello nos  queríamos preguntar si es posible poner las finanzas al servicio de la vida, si podemos alinear nuestras finanzas, el uso del dinero, con los valores en los que creemos.

Hemos conocido una de las experiencias más avanzadas en este sentido, Fiare Banca Ética. Una Banca construida desde la participación social, el control ciudadano, la transparencia y la búsqueda de financiación de proyectos alternativos con claros beneficios sociales y medioambientales. Una Banca que ofrece a sus clientes productos al margen de la especulación sin buscar el mayor beneficio, sino un equilibrio entre la realidad financiera y la ética social. Desde ella y desde otras realidades ya existentes en este campo creemos que “no es algo que decimos, algo que deseamos, sino que es algo que está ya en camino”, que es por tanto posible ir convirtiendo el dinero en una herramienta de transformación social, al servicio del bien común, de la solidaridad y de la fraternidad del Reino.
A la luz de estas experiencias nos hemos preguntado cómo vivimos nuestra relación con el dinero y el uso que hacemos de él, así como nuestra disposición a cambiar hábitos y opciones.  Nos sentimos interpelados, removidos e ilusionados por la posibilidad de sumarnos a dinámicas de cambio, a desatar la alegría del hacer y construir concreciones de nuestros sueños y opciones.

Somos conscientes de que avanzar en esta vía significa complicarnos la vida, superar facilidades y comodidades, por lo que deberemos ir buscando respuestas y soluciones personales y comunitarias para resolver los problemas prácticos que surjan en esta transición.


Apostamos por buscar desde CVX Sevilla, Andalucía y España nuevas respuestas comunitarias e institucionales que concreten estas opciones en la gestión de nuestro dinero personal, comunitario e institucional. 

Comunidad de Hospitalidad Mambré: Red de familias acogedoras “Deseamos abrir nuestra casa”


El domingo 1 de mayo nos reunimos 7 familias de la CVX-Sevilla, para compartir expectativas, motivaciones y posibilidades para empezar a funcionar como red de familias acogedoras.
La Red de Familias acogedoras forma parte del Proyecto de Hospitalidad Mambré, promovido por la CVX en Sevilla y estará abierta no solo a miembros de CVX sino a otras familias que quieran formar parte y sientan que pueden compartir valores y objetivos del proyecto.  Se favorecerá la comunicación y compartir de espacios comunes e iniciativas que puedan surgir en Casa Mambré.
Expresamos que una de nuestras principales motivaciones es la importancia que damos al encuentro con otros para crecer en nuestra fe y nuestro compromiso. La mayoría coincidimos en que el abrir nuestras casas y favorecer que nuestras familias se encuentren con otras nos enriquece, porque nos descentra, abre la mente, ayuda a nuestros hijos e hijas a conocer de otra manera y desde otras perspectivas a personas diversas.
Cada una de las familias parte de su realidad familiar, todas estamos en etapa de crianza, unas con niños pequeños y otras con hijos e hijas mayores. En cualquier caso la disponibilidad de tiempos está mediada por estas circunstancias. Aún así vemos posible la acogida en la medida que la podamos encajar en la dinámica familiar.  Este sería el reto.
La mayoría tenemos experiencias vitales marcadas por la hospitalidad en nuestros lugares de origen y/o en nuestras propias familias, esto nos hace vivir la experiencia con bastante naturalidad, desde la sencillez de lo que somos y podemos ofrecer.
Deseamos abrir nuestra casa, como quien recibe a un familiar que viene de visita, queremos ofrecer un espacio en nuestro hogar para dormir, para compartir las comidas, y para estar. En este sentido, pensamos que las personas acogidas se puedan incorporar a la dinámica familiar como uno más.  Respetaremos sus circunstancias, y en lo posible acompañaremos en lo cotidiano.
Roxana Rosales. Red de familias acogedoras Mambré.

              
              

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